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ARTE DE LA NAVEGACIÓN,SUS RIESGOS:LATITUD Y LONGITUD, DOS PARÁMETROS DECISIVOS







“Cuan aborrecido debía estar el primer hombre, que estando seguro en tierra, se sometió a los grandes peligros de la mar, pues no hay navegación tan segura, en la cual entre la muerte y la vida no haya más de una tabla.”    “Es loco el navío, pues siempre se mueve, es loco el marinero, pues nunca está de un parecer, es loca el agua, pues nunca está queda, y es loco el aire que siempre corre; y pues esto es así verdad, si huimos de un loco en la tierra, ¿cómo queréis que fie yo mi vida de cuatro locos en la mar? “.(Fray Antonio de Guevara 1480-1545). Para este fraile, sin lugar a dudas, el mero hecho de subirse a un barco era algo que no cuadraba en su testa por eso... "obligado por su cargo á embarcarse en las escuadras de galeras que llevó el César en sus campañas á Argel y a Italia, sufrió con muy poca paciencia las molestias y trabajos de unas embarcaciones tan poco á propósito para el regalo de los pasajeros, y quiso vengarse de la mar, grandemente antipática a su estómago, execrándola en este escrito (EL ARTE DE MAREAR) en el que luce tanto su erudición como su buen humor..."("Disquisiciones náuticas". Fernández Duro)

Una derrota se planifica con un punto de salida y otro de llegada, ambos deben ser contemplados en el mapa, es decir con sus coordenadas: LATITUD Y LONGITUD.

Según San Agustín , en sus Etimologías, los Lidos fueron los primeros que inventaron el Arte de Navegar usando vigas unidas y calafateadas para hacerse a la mar y pescar.

Hay un estudio arqueológico grecoestadounidense según el cual y tras unos hallazgos descubiertos en Creta, existe la posibilidad de que hubiera en esa zona migraciones por mar hace la friolera de 130.000 años, o sea, los prehumanos.


De todos es sabido que el hombre comenzó a navegar cuando descubrió que la madera flotaba y podía soportar su peso sobre ella. Navegación lacustre , fluvial y posteriormente, o tal vez simultáneamente, según la zona,  marítima a vista de costa. A medida que se familiariza y coge confianza aprende y así llegamos a la aventura marítima que lleva implícitos riesgos que en las anteriores no eran significativos: Clima, vientos, tormentas, mareas y la posibilidad de alejarse de la costa, perderla de vista y no encontrar la forma de regresar, imagino que muchos pioneros hundieron sus gritos de angustia en las profundidades marinas por esta causa. Lo que asimila lo guarda y lo transmite oralmente para que no se pierda. Aprende a utilizar el remo (un día, parece ser, Demóstenes el tebano inventa cómo se rema en la mar, con dos remos). El homo sapiens del Paleolítico Medio (40.000 a de C.) pudo haber sido el primero en hacer una verdadera navegación marítima al cruzar los 70 kms.  del estrecho de Torres entre Nueva Guinea y Australia. La vela emerge 4000 a.d..C. El hombre observa, siempre lo hizo, y de sus observaciones saca conclusiones que después le sirven para provecho propio: Toma referencias de costa, olores, color de las aguas, sus movimientos, aves en vuelo (siglo I)… todo le servirá para asentarse y orientarse con más confianza en esa mar que cada día le sorprende con sus mutaciones caprichosas. Es ávido de buscar nuevas tierras donde asentarse y organizar su hacienda para vivir, es decir, el que lo hace por mar llevaría, además de, animales que conforman parte de su patrimonio, el instinto de estos les induce a salirse de lo que para ellos es un medio hostil y buscar su espacio natural, es decir, su tendencia será la búsqueda de la tierra que les pertenece. El hombre lo observa y deduce, si la paloma vuela en una dirección es porque desde su altura ha podido observar tierra, lo mismo el córvido y si llevasen monos, sus gestos histéricos los delatarían al indicar la posible presencia de tierra. J.M. Luzón Mogué y L.M. Coín Cuenca lo describen perfectamente, aparte de haberlo experimentado personalmente, desde el barco escuela “Tartesos”, en 1986, con una navegación similar y suelta de aves para verificar su utilidad a los navegantes que se pierden cuando dejan de ver la costa. Sigue su aventura y se fija en los cielos, los astros, los que se mueven y los que están fijos, es lo que ve, y los utiliza (posiblemente fueron los Fenicios los pioneros, Jenofonte) los sigue y regresa a tierra , lo más importante,  después es otra cosa, en esta se desenvuelve mejor. Un descubrimiento decisivo que en lo sucesivo nunca se dejaría aparcado. 

                                                                  BALLESTILLA

Aún no conoce lo que es el alfabeto pero esto no es un obstáculo para plasmar sus conocimientos, un ejemplo son las Mattang de las isla Marshall (en este blog “ SISTEMAS DE ORIENTACIÓN DE LOS NAVEGANTES POLINESIOS”) .


 También el método de la CALABAZA MÁGICA para volver a Haway desde Tahití: Se dejaban llevar por el viento SW hasta alcanzar la latitud de Haway (23º), navegan con rumbo W hasta que las localizan. La CALABAZA, vacía y con borde perfectamente horizontal, con cuatro agujeros contrapuestos y a igual altura, un quinto agujero, el mágico, se hacía en Haway, o lo que es lo mismo, en los 23º de latitud, donde se podía ver la Polar desde alguno de los orificios practicados. Aprende el alfabeto y lo interpreta, los números y los utiliza, ambos “instrumentos” los conjuga y sigue progresando, aún no se pensaba que la tierra era esférica hasta que los filósofos griegos empiezan a jugar con este concepto en el siglo V a.d.C. (Parménides fue, tal vez, el primero que se atrevió a airear la esfericidad de la Tierra, que era el punto fijo y rector del resto de los demás astros, pero Magallanes lo hace real con la primera circunnavegación). Observa los astros y sus movimientos, de aquí deduce el factor tiempo, las estaciones, para lo que los babilonios fueron los auténticos precursores. Ulises para sus navegaciones se valdría de las Pléyades, Orión y la Osa Mayor. El hombre se implica en la astrología vs astronomía, Hiparco de Nicea utiliza los parámetros de posicionamiento: Latitud y Longitud ( “El límite impuesto por Dios a la capacidad intelectual del hombre”). 


                                                  La altura del astro con cuadrante Davis

Comprueba que hay una relación directa entre la estrella polar y la posición de la embarcación. Llega la brújula a Europa hacia el 1200 ( el “naturis rerum” de Alejandro Neckam ,1157-1217, hace alusión a su aparición) aunque se desconoce la declinación magnética porque el concepto de campo magnético de la Tierra está aún durmiente ( Colón en su primer viaje se da cuenta de estas variaciones de hasta 11º y así lo manifiesta diciendo que las agujas “nuruesteaban” y que afectaban a los rumbos, pero él las atribuye a causas totalmente ajenas al magnetismo terrestre que Martín Cortés lo define en su “Compendio” . (Juan de la Cosa observa y calcula la declinación magnética en 1500 para las Antillas ). Las embarcaciones evolucionan y el hombre arriesga más, ya están en escena piratas y corsarios. El Mediterráneo se queda pequeño para desarrollar toda la actividad comercial o de conquista, este mar a efectos de seguridad tiene menos secretos, según Andrea Doria había tres puertos seguros : Cartagena, Junio y Julio. Los marinos saben que desde Noviembre a finales de Enero navegar se hace con dificultad y su ritmo disminuye, a pesar de todo hay muchos naufragios de los que  la población costera se beneficia. En la Edad Media llegó a regularse imponiendo medidas.


 Crea los derroteros costeros, tal vez utilizando la comunicación verbal que con el transcurso de los tiempos se consolidaría en formatos gráficos. Se adentra en el Atlántico pero lo hace costeando y usando la vela, el rumbo lo determina por medio de sondas, no tiene cartas náuticas pero le ayudan las mareas .Ello conlleva un tributo, son muchos los barcos con sus tripulaciones que no regresan por falta de datos de posicionamiento, tormentas que los alejan de sus áreas de actividad, víveres que se agotan, fatiga, enfermedades (escorbuto)… 



                                                                   ASTROLABIOS

Aparecen más instrumentos para usarse en la mar: escandallos para sondar, ampolletas para el tiempo,  astrolabio, ballestilla, cuadrante… La astronomía evoluciona pero el parámetro LONGITUD brilla por su ausencia hasta que llegamos al año 1514: un astrónomo alemán, de Nuremberg, John Werner es pionero al manifestar que la LONGITUD se puede determinar midiendo el ángulo existente entre la Luna y una estrella de su órbita, pero faltaban datos precisos de la posición de  la Luna con respecto a un meridiano que se tomaría de referencia; tampoco había un método exacto para medir la hora. En 1530 aparece “De Principiis  Astronomiae et Cosmographiae" del holandés Regier Gemma Frisius, donde recomienda el uso del reloj para conservar la hora del meridiano de referencia, todo ello de momento imposible (es importante precisar que el parámetro LONGITUD está íntimamente ligado al factor TIEMPO horario).



 La Latitud, debido a los instrumentos rudimentarios para su determinación, está sometida también a errores. Mientras tanto el hombre sigue su aventura y de su experiencia obtiene ciertas leyes que transmite  a los que vienen detrás, pero lo grave es que dentro de esa transmisión también figuran los errores no asimilados, sin embargo la navegación se va convirtiendo cada vez más en un arte, evolucionan los barcos, evoluciona el aspecto vélico , la estima y la latitud conforman el mejor método para posicionar el barco, pero con muchos errores y las naciones se empeñan en la búsqueda de las especias por el Oeste.





                                                       SEXTANTE      

 Colón convence a la Corona para su gran aventura, la LONGITUD aún se obtiene por estima y él decide navegar por Latitud, la de los 28º, de Canarias (paralelo corriendo, tierra encontrando) para la que usa el astrolabio y las tablas de declinación solar del judío Zacut. Felipe II en 1567 ofrece un premio al que aporte un método exacto para obtener la longitud en la mar, Felipe III en 1598 daría 6000 ducados aumentado con una pensión de 2000 ducados vitalicios. Galileo concurre, él siendo el primero en usar el telescopio para la observación astronómica, y después de descubrir los cuatro satélites importantes de Júpiter. Había un inconveniente: su sistema no servía para alta mar, necesitaba tabular sus situaciones con respecto a un meridiano de referencia y su método de determinar la LONGITUD aplicando a los relojes de pared un mecanismo de ruedas no prosperó ( pero él siguió con el tema). Se sigue navegando por zonas donde se desconocen los vientos reinantes, naufragios y vidas que se pierden.




 Un claro ejemplo es la expedición portuguesa que en 1487 salió desde las Azores arrumbando hacia el Oeste a la búsqueda de la mítica Antilia, salieron, pero nunca más se supo de ellos, así de muchas expediciones, grandes hombres, grandes marinos, terribles pérdidas.. Los gobiernos, en plan expansionista, son conscientes de los desastres y se ofrecen verdaderas fortunas para la investigación y resolución de un método efectivo para determinar la LONGITUD en la mar. Pero la navegación no se interrumpe, hay inquietud por conocer mejores métodos para asegurar la derrota oceánica, el siglo XVI es un punto de partida, nace la gran universidad de mareantes, nace la Casa de la Contratación, España destacaría en las enseñanzas náuticas; nace lo que pudiera denominarse la náutica moderna, aparecen tratados como los de Pedro Medina, Martín Cortés, Rodrigo Zamorano etc. Todos ellos de gran utilidad para los grandes navegantes, grandes hombres, muchos de los cuales enterraron sus nombres en la mar para nunca más ser recordados. Así navegamos. A comienzos del siglo XVIII ocurre un gran desastre: el día 2 de Noviembre de 1707 parte de  la flota de 21 barcos del Almirante inglés Sir Cloudesle Showell , en la embocadura del Canal de la Mancha, y debido al mal tiempo reinante y no haber podido determinar situación alguna ni derrota correcta, se estrella contra los acantilados de las Islas Sorlingas, a 28 millas de Cornualles. Se perdieron más de 1400 hombres pertenecientes a cuatro buques naufragados y dos varados. En 1714 se crea el Consejo de la LONGITUD, de esta forma se seguiría toda evolución sobre el cálculo de este parámetro. El milagro de la LONGITUD está a punto de saltar de la mano de un relojero británico de Yorkshire, JOHN HARRISON, autodidacta, carpintero que tocaba la viola, que odiaba a Shakespeare y que fabricó su primer reloj de péndulo con  apenas veinte años.



 Este fue el gran hombre que consiguió crear un instrumento de precisión para poder determinar la LONGITUD en la mar y este fue su H-4. Con él ganó las 20.000 libras del “Premio de la LONGITUD” y los marinos siempre le estuvimos agradecidos hasta que aparecieron los GPS y demás instrumentos electrónicos. Aunque nunca está de más llevar siempre a bordo un buen sextante y otro buen cronómetro, por lo que pudiera pasar. Yo lo viví y lo puedo contar: Desde la altura de las Malvinas hasta SC de Tenerife, en un barco con todos los adelantos de navegación, navegamos como Colón por culpa de un grave problema eléctrico

La escritora estadounidense DAVA SOBEL, precisamente publicó el libro "LONGITUD"  un trabajo denso sobre nuestro parámetro decisivo, donde nos muestra la historia de su búsqueda hasta recalar en el gran hombre. Creo que de obligada lectura para todos los marinos y los que tengan curiosidad en el tema. A continuación muestro el enlace para acceder a tan magnífico libro


                                              PINCHA AQUI:   LONGITUD. DAVA SOBEL







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