TRANSLATOR

ISABEL BARRETO Una gallega de armas tomar: La Gobernadora que no fue Almirante.







Si hacemos un ejercicio de empatía no tenemos mas remedio que rendirnos ante el coraje y la valentía de esta mujer que tuvo que afrontar un conjunto de situaciones que ya hubieran querido, con tan solo imitarla, muchos hombres que se hubieran encontrado en los mismos escenarios.
Está extendida por casi toda la historiografía sobre el personaje que fue la “Primera mujer Almirante española”. Isabel Barreto nunca fue Almiranta por mucho que la historia la quiera situar en esa posición, sin pretender sustraerle el mérito de su empresa cuando en 1595 inició el viaje, que fracasó, con su esposo Álvaro de Mendaña a las Salomón y logró arribar, como “La Reina de Saba”, al puerto de Cavite en Filipinas con su maltrecho navío “San Jerónimo”. Tal vez la única Almiranta real de la historia antigua fue Artemisa, la que aconsejó al persa Jerges, que no la escuchó, que los Dardanelos era un mal lugar para combatir a los griegos.


Era costumbre de la época utilizar nombramientos rimbombantes, y así estaba instituido, para designar a los prohombres que por sus gestas habían conseguido glorias que se proyectaban en los grandes hechos de la corte. Había Capitanes Generales, Almirantes etc: General Mendaña o Almirante Lópe de Vega. Y un ejemplo conspicuo: Colón, se le nombró Almirante por su gran gesta, un título honorífico ya que este nunca participó en ninguna gesta naval de carácter bélico.
Si pretendemos creer que en aquella época, y en otras también, una mujer que se enfrenta a una masa de hombres, inmersos todos en unos medios hostiles, como puede ser un galeón y la mar, va a ser un alma misericordiosa que asume el desequilibrio de las fuerzas físicas entre ella y sus acompañantes masculinos, estamos en un error. Esta mujer, investida, eso sí, de un carácter hombruno, despótico, autoritario, etc (por razones de supervivencia no podía ser de otra manera) tuvo las suficientes agallas como para enfrentarse a una situación que le sobrevino por las circunstancias y tuvo que afrontarlas de la única forma posible para poder llevar a cabo la empresa que empezó. Otra cosa es su capacidad para abusar de la autoridad, dado su rango, que en muchos trabajos sobre el personaje se describen: no duda en acaparar víveres para su provecho: aceite, carne, e incluso se afirma que lavaba su ropa con agua dulce mientras a bordo la gente hacía gachas con agua salada para mal alimentarse, moría de sed y escorbuto. Así lo cuenta el piloto mayor: “La paz no era mucha, cansada la gente de la mucha enfermedad y poca conformidad. Lo que se veía eran llagas, que las hubo muy grandes en pies y piernas; tristezas, gemidos, hambre, enfermedades, muertos, con lloros de quien les tocaba; que apenas había día que no se echasen la mar uno y dos, día hubo de tres cuatro; fue de manera, que para sacar los muertos de entre cubiertas no había poca dificultad. Andaban los enfermos con la rabia arrastrados por lodos suciedades que en la nao había. Nada era oculto. Todo el pío era agua, que unos pedían una sola gota, mostrando la lengua con el dedo, como el rico avariento a Lázaro. Las mujeres, con las criaturas en los pechos, los mostraban y pedían agua, todos a una se quejaban de mil cosas. Bien se vio aquí el buen amigo, el que era padre era hijo, la caridad, la codicia la paciencia en quien la tuvo, se vio quien se acomodó con el tiempo con quien así lo ordenaba.» Es decir, con Dª Isabel, que habiendo puesto las llaves de la despensa en manos de un criado de su confianza, lo escatimaba todo más de lo necesario, era larga en gastar para sí en lavar con agua dulce la ropa”… “que tiene agua de sobras no ve que el agua de los demás sea un caldo lleno de cucarachas podridas» respondiendo las observaciones: “¿De mi hacienda no puedo hacer yo lo que quiero?”. No tenía desperdicio.


 En este periplo marcado por el fracaso de las Salomón, (descubiertas hacía 27 años por su esposo) con el fin de colonizarlas y que levantaron murmuraciones contra Mendaña entre las tripulaciones al no lograr encontrar las islas,  llegan a las de Santa Cruz en el mes de septiembre, en donde se quedan creando las infraestructuras de la programada colonización. El Adelantado cae enfermo y sabiendo que va a morir hace testamento: “Nombro a Doña Isabel Barreto, mi legítima esposa, gobernadora y heredera universal y señora del título de Marquesado que del Rey Nuestro Señor tengo” así fue Gobernadora; y Almiranta, por la muerte de Lorenzo, uno de sus hermanos, a consecuencia de las heridas de una flecha, que yendo como Piloto Mayor fue ascendido a Almirante ( algunos autores lo mencionan como Capitán General, no había problema) siguiendo el testamento dictado. Cuando ella asume el mando de aquella aventura con un Maese de Campo conflictivo, Pedro Marino Manrique al que se le dio muerte a instancias de Isabel  y como Piloto Mayor  Fernández de Quirós, y con el que mantenía una dudosa relación cordial, nada le impidió proseguir rumbo a Filipinas a pesar de estar inmersa en una mar agresiva, un navío insalubre, mal calafateado, atacado de broma y escaso en todos los sentidos, porque de los cuatro barcos que salieron del puerto del Callao en esta expedición todos se perdieron excepto el suyo, el “San Jerónimo”, un galeón de 150 toneladas. En donde la gente muere  ajusticiada o por enfermedad , se exhiben cabezas cortadas y con una tripulación propensa al motín a las primeras de cambio (“Felipe II había escrito al marqués de Cañete, Hurtado de Mendoza, con el que viaja la familia Barreto desde España a  Perú e Isabel formando parte del séquito de su esposa, que una buena solución para sanear el Perú sería enviar a toda la gente haragana, que pululaba por el Virreinato, a la expedición de Mendaña")…(”y se dieron al descubridor facilidades para el armamento de navios recluta de gente, con cuyo alejamiento ganara la tranquilidad del Perú”) en donde hay  insubordinaciones, rivalidades entre mandos y gente de guerra y mar, asesinatos y traiciones, en un viaje que conlleva enfrentamientos y muertes con nativos de las islas descubiertas. Este valor no se le puede negar, un valor expuesto y que otros Almirantes de la historia no supieron o no pudieron demostrar. Pero elevarla a los altares del almirantazgo español como su Primera y única Almiranta no deja de ser una ingenuidad histórica. Por supuesto que este tipo de almirantazgos y otros oficios de carácter militar no tienen nada que ver con lo que un generalato de la Armada significa actualmente. El de la Barreto no se promovió como consecuencia de un proceso institucional iniciado por el Rey, es decir: "caudillo de todos los navíos que son para guerrear, también cuando son muchos ayuntados en uno, que llaman Flota, como cuando son pocos, que dicen Armada", de las Siete Partidas; o la cabecera de la Administración de Justicia en la materia de "los fechos de la mar", "en las puertas de la mar" como Pérez Bustamante describe. Más bien se trata de un nombramiento accidental a la señora como consecuencia de una situación muy puntual, una aventura a la que desde luego le echó bemoles en la empresa que le tocó lidiar, en donde también hubo sus intrigas amorosas de las que ella misma no estuvo ausente. Isabel, de experiencia y conocimientos náuticos tenía los justos para andar en un barco y de estrategia naval ninguna, tan solo disponía de su cultura, su carácter y su arrojo, que no es poco y que fueron decisivos ante la debilidad manifiesta en muchas ocasiones por el propio Mendaña y que el escritor Robert Graves en su “Las Islas de la Imprudencia” lo acentúa especialmente.

Adelantado. Persona a quien se confiaba el mando de una expedición marítima, concediéndole de antemano el gobierno de las tierras que descubriese o conquistase. No todos los Adelantados, ni navegantes fueron almirantes a pesar de las grandes gestas de muchos de ellos.
almirante:(Tesoro de la Lengvua Castellana, o Española). “Título grande en España, en Francia y en Inglaterra. Dice León el Africano que esta palabra es arábiga y vale a capitán general de la armada. “No discrepan mucho desto los que dicen ser vocablo púnico o africano, en cuya lengua, amiras vale tanto como príncipe”. Antonio Nebrija dice: «Almiralle en arábigo, interpretatur Rex». Los más autores tienen por opinión ser nombre griego, corrompido de almirarchos, compuesto de αλμη, aqua salsa, y αρχος, prínceps. Y no falta quien diga ser tomado de otro nombre griego μυριαρχος, myriarchus, que vale tanto como el que preside sobre diez mil hombres, y tómase este número determinado por una gran multitud; de modo que añadiéndole el artículo arábigo, dirá almyriarcho y, corrompido, «almirante» el que preside en la mar”. En Castilla esta figura surge durante el reinado de Fernando III al preparar su flota para sus campañas militares y aquí aparece como primer Almirante: Ramón Bonifaz, sí como efectivo, aunque no de forma nominal (Pérez Bustamante). Sin embargo Alfonso X designará Almirante Mayor de la Mar a Roy López de Mendoza, este y los sucesivos eran personajes de alto linaje. Después llegan los Enríquez con Alonso, en 1405, que acapararían este oficio con carácter hereditario hasta que Felipe V, en 1705, destituye a Juan Tomás Enríquez. Se puede afirmar que desde el tercero de los Almirantes, Alonso Enríquez, todos tenían carácter meramente nominal proporcionándoles ingresos y rentas propios de un alto estadio en los círculos cortesanos.

Islas de Santa Cruz



Fuentes : Robert Graves, Instituto de historia y cultura naval, Pérez Bustamante, Burguera Nadal, A. Lapierre

LA MARINA MERCANTE EN EL ENTORNO BORBÓNICO DE FELIPE V





FELIPE V

     Cuando el siglo XVII expira y con él la nefasta navegación del reinado de los Austrias menores se producen unos cambios tan significativos con la nueva dinastía entrante que, efectivamente, va a haber un punto de inflexión con marcadas diferencias en todos los campos. Es como si con el paso de los Austrias a los Borbones se hubieran abierto las puertas de la regeneración nacional, se produciría, aunque con altibajos, una entrada de aire fresco allá donde imperó a sus anchas un abandono y una corrupción galopante, en donde, además, el comercio trasatlántico estaba casi todo bajo control  extranjero, bien por el contrabando o bien porque en Cádiz la presencia extranjera era muy significativa e incluso  los mismos comerciantes gaditanos y sevillanos servían como testaferros de los extranjeros. Paradójicamente existía la necesidad de tener que fletar de una forma casi permanente, navíos extranjeros: ingleses y holandeses de pena. España era un pastel muy deseado y los buitres estaban al acecho y en esa época tenía un problema que era pretender sostener el monopolio comercial con las Indias sin contar con los medios necesarios. El comercio indiano era un comercio de puro contrabando que a su vez constituía la única forma de poder cubrir las necesidades que demandaba la población de ultramar, teniendo en cuenta que al ser el comercio y la industria española incapaces de satisfacer las necesidades de aquella población y que las mercancías que aportaban las flotas y los galeones eran mucho más caros, el resultado era que una gran parte de la población se abastecía del contrabando por su calidad e inferior precio.






Con los Borbones se produce una decisiva tendencia hacia la política reformista que se inclinó por la acción de modernizar, potenciar y nacionalización de la flota mercante que realizaba el comercio de Ultramar. Los tres primeros: Felipe V, Fernando VI y Carlos III dejan el gobierno en manos de sus principales ministros aunque, en este caso y a diferencia de los Austrias, controlando las decisiones que se tomasen. A través del siglo XVIII se dictan principios legales encaminados a reducir a mínimos el tráfico marítimo-comercial inglés, estimulando el aumento de los armamentos en corso de los navíos hispanos particulares amparados por las leyes, ya que Inglaterra aportaba todos los obstáculos para el desarrollo de nuestro comercio al ser su expansión por América peligrosa para España, también por las consecuencias del navío de permiso, que ya analizaremos. A  partir de la cuarta década de este siglo se vislumbran resultados positivos, hay otra dinámica. De cualquier forma el contrabando campaba a sus anchas, es como si estuviera institucionalizado porque los países esclavistas se aprovechaban de algo legal, como era el asiento para llevar esclavos a las colonias (que no tenía necesidad de la supervisión de la Casa de la Contratación, lo que contravenía el monopolio comercial de España en las Indias) para introducirlo en los mismos navíos. Y en medio campeaba una Marina Mercante que estaba a expensas de los altibajos que un comercio inestable generaba.
                                                         

                                  
La transición monárquica entre las dos dinastías vino como consecuencia de la falta de un heredero a la muerte del rey Carlos II, el Hechizado y haber accedido a la corona hispana Felipe V (Versalles 1683) el Animoso, su sobrino-nieto y a su vez nieto de Luis XIV de Francia, que fue quien lo impuso como rey. El primer Borbón en cuyo reinado se distinguieron perfectamente dos etapas: una de influencia francesa e italiana (1700-1724)  (el Borbón mostró su debilidad con los franceses otorgándoles facilidades para el acceso al comercio indiano) y otra de protagonismo español (1724-1742). A partir de este instante la configuración hispánica va a estar sometida a grandes cambios, positivos y negativos, pero va a investir al país con otra personalidad, marcándose el acento de forma determinante en el comercio exterior y concretamente en el monopolio de las colonias y en este comercio la Flota Mercante ocupa un papel preponderante y como consecuencia la necesidad de una gran Armada formada con buques de guerra y mercantes. La economía hispana necesitaba recuperarse,  la Carrera de Indias como motor para esta recuperación, era la diana, y fueron los sucesivos gobiernos de este rey los que emprendieron la gran empresa. Se crea la Secretaría de Despacho de Marina e Indias (una especie de ministerio actual) a cuyo cargo estaría Tinajero de la Escalera, considerado como el primer Ministro de Marina español. Cuando llegaban las crisis bélicas, la Armada española, en estado ruinoso, se reforzaba con Navíos Mercantes reconvertidos o con los que se compraban o alquilaban a segundos países. En 1713 se fletan los primeros barcos,  pero en 1714, estando Tinajero de la Escalera, por real cédula, se crea la Armada Real, que se diferencia de la Marina Mercante (que en muchísimas ocasiones estaba artillada como medida de protección) por su carácter netamente bélico, ahora ya, sustentada por la corona y no financiada por el sistema de averías (impuesto sobre el comercio colonial con el que se financiaban las armadas que protegían las flotas mercantes de la carrera de Indias)  también reactiva la construcción naval en los astilleros de La Habana, Cantabria y Vasconia. Para Felipe V el famoso Galeón de Manila no era santo de su devoción por lo que significaba para el comercio con la península, porque al parecer salía mucha plata para el Pacífico y las mercancías asiáticas eran preferidas por su bajo valor sobre las europeas, de mejor calidad pero más caras y era un pastel muy apetitoso para el  corso y pirateo inglés. Hubo sus más y sus menos entre Manila y los gaditanos hasta que el rey y el Consejo de Indias toman cartas en el asunto: en 1718 se prohíbe la importación mejicana de sedas asiáticas y sería quemada la que circulara por el virreinato y... lo peor, se desterraría del reino a cualquier mercader involucrado en este comercio. Un palo directo para el Galeón de Manila, con lo que se favorecía el tráfico de navíos con mercancías gaditanas sin la competencia de las asiáticas.



 Este reinado no arribó de manera gratuita, tuvo que pagar grandes tributos: Un pretendiente a la misma corona, Carlos, archiduque de Austria; las Guerras de Sucesión, una Inglaterra ávida por abrirse paso al comercio hispanoamericano, el nefasto tratado de Utrech…  Ya, al poco tiempo de estrenar su reinado, Felipe V, se encuentra con que parte de la flota francesa, con la excusa de perseguir la piratería, se introduce en los mares del Sur, toca puertos como Arica, Valdivia y otros, expenden abundante cantidad de mercancías y con los fondos conseguidos regresan a Francia con los bolsillos llenos mientras que los mercaderes sevillanos se consideran arruinados. En 1713 se escribió: "Bajo la máscara del equilibrio europeo, se ocultaban la rapacidad inglesa, el oportunismo francés y el anonadamiento hispánico".



El Borbón se tiene que enfrentar a situaciones por las que, entre unas cosas y otras, se gestan acuerdos, tratados (principalmente el mencionado de Utrech), asientos (convenios establecidos por la Corona hacia los particulares, de tal forma que aquella arrienda a estos un monopolio. Uno muy destacado fue el Asiento de Negros que desde 1701 concede a Francia  y que este país aprovechó para introducir un gran contrabando en el Pacífico ocasionando, por ejemplo en 1708, que la feria de Portobelo fracasara) que trajeron consecuencias para un país necesitado de una catarsis económica. Francia, para no ser menos, también supo sacarle jugo a la corona borbónica que no tuvo dudas para apoyar al francés Ducasse  ( filibustero del barón de Pointis que saqueó Cartagena en 1697)  al que se le otorga autoridad, con la consiguiente protesta, sobre altos cargos militares y gobernadores de las Indias, curioso porque Francia, en realidad, fue tan solo un país auxiliar. Con los Borbones la piratería fue casi eliminada de nuestras costas, sin embargo los navíos galos fueron autorizados a llevar mercancías desde Europa a Lima, El Callao y otros puertos del Pacífico por el Cabo de Hornos, durante casi veinticinco años, causando daños a la flota de los galeones (confirmada en 1720 por la publicación del “Proyecto de Flotas y Galeones”) que seguiría su decadencia hasta desaparecer en 1737, incluyendo en este mismo efecto Cartagena y Panamá. Los galos fueron expulsados, del Mar del Sur por el Marqués de Castelfuerte, de manera progresiva, desde 1724  hasta alrededor de 1730. Hubo  conflictos, rivalidades marítimas y territoriales con las otras coronas europeas: Inglaterra (que polarizó su atención en el poderío marítimo, conocedora de su repercusión directa en su comercio, dejando en segundo lugar los problemas dinásticos y territoriales. Este reino no dejó de ser una auténtica sanguijuela para los intereses hispánicos y con el Asiento genera un equipo de espías con cuya información se materializa una infraestructura para la introducción de mercancías en aquellas áreas americanas, además con el sello de un expediente legal. Siempre supo sacarle tajada). Holanda, Austria y Francia también se agruparon en alianzas con el fin de debilitar al Borbón, hubo guerras y treguas y como consecuencia de todo ello se vieron afectados principalmente el comercio y la economía y por tanto el tráfico marítimo, o lo que es lo mismo la Marina Mercante, que necesitó una regeneración y por tanto la Armada. Se crea la Real Armada en 1714, se inicia su reconstrucción. Se traslada la Casa de la Contratación desde Sevilla a Cádiz porque el negocio con las colonias hizo un traslado progresivo desde Sevilla al área gaditana aportando también la excusa, entre otras, de que los barcos habían aumentado su calado; también se incentiva la construcción naval.



 La Corona, hacia el 1720, establece un régimen de protección que estimula la exportación americana, reduce los impuestos marítimos, prohíbe el comercio a los buques extranjeros e instituye el impuesto único de palmeo –medida de la mercancía en palmos cúbicos, se pagaba a cinco reales y medio por palmo cúbico -. Se publica el Proyecto de Flotas y Galeones (instituido por Felipe II en 1561 para dar protección contra el corso y la piratería, básicamente inglesa, a las flotas que proceden de las Indias  e impuesto ahora por Patiño) como un sistema de revitalización de la Carrera de Indias, y se potencian los navíos de registro a Buenos Aires. Sin embargo hay irregularidades palpables, entre 1708 y 1722 no hubo feria en Portobelo (“La Feria de Portobelo fue el escenario donde tenía lugar el grueso de los intercambios comerciales anuales entre España y sus territorios del Virreinato del Perú durante más de siglo y medio entre 1606 y 1739 celebrada en la ciudad de Portobelo ubicada en las costas caribeñas de la actual Panamá. Por allí pasó la plata extraida de las minas del Virreinato del Perú, así como esclavos y otras riquezas en viaje hacia las colonias americanas durante el período de máximo esplendor del Imperio español”). Las flotas habían roto su tráfico normal, en 1716 no se despachó ningún navío de flotas y galeones, todo por culpa de la guerra de la Cuádruple Alianza y anteriormente por el sitio de Barcelona entre 1713 y 1714. Los ingleses, siempre al quite, no perdieron el tiempo para introducir sus géneros con unas ventajas que, por estar libres de impuestos, para el competidor hispano no tenían alcance. En 1724 Felipe V cae enfermo, abdica en favor de su hijo Luis I que muere al poco tiempo de viruela. Regresa Felipe al trono y se hace con los servicios de José Patiño su colaborador José del Campillo y del Marqués de la Ensenada (este último gobernaría en los tres reinados hasta Carlos III)  que después nombraría ministros y que gracias a ellos se reactivó el comercio exterior y por tanto se potencia la Armada y a su lado la Marina Mercante; se le declara la guerra al contrabando que infestaba los mares. En 1717, Patiño siendo Secretario de Estado de Guerra, Marina, Hacienda e Indias dio un empuje, dentro del reformismo borbónico, al comercio marítimo, funda la Escuela de Guardias Marinas.  Después, ya siendo ministro, decidió dedicar lo que sobraba del tesoro a la construcción de buques, favoreciendo el progreso de la Marina Mercante y en 1724 instituye el Servicio de Guardacostas para el control del contrabando, que en parte sufragarían  los comerciantes.” «[...] V.M. no está obligado á costear de su real hacienda los convoyes de flotas y guardacostas armadas contra los ilícitos comercios é introducciones en los dominios de la América. El derecho dispone, que qui sentit commodum sentire debet etian incommodum,y consiguientemente teniendo el comercio la utilidad debe sufrir el gasto». Patiño, dadas la irregularidades del Sistema, suprime el sistema de asientos, sustituye el sistema de flotas por el de buques libres, de aviso y de registro por ser menos rígido ya que a su vez propiciaba unos resultados económicos más positivos. Para navegar como “navío suelto” había que contar con la licencia de la Corona, como un gran privilegio, y que pasaba después por la Casa de la Contratación.  En 1728 se crea una de las grandes compañías navieras: la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas. Con Patiño sería el comercio de Indias un acicate para la construcción naval y para el incremento de la marinería y buscó la fórmula de  conciliación de los intereses de los mercaderes de Indias y los del Consulado andaluz, de tal forma que se llegase a que el sistema de flotas fuera un éxito, fomentándose la creación de compañías privilegiadas. Curiosamente en los comienzos de 1732, España e Inglaterra mantuvieron un status de cordialidad impensable en ocasiones pretéritas.

PATIÑO

Con Felipe V se inicia una recuperación de las dos marinas y cuando hubo guerra contra Inglaterra fueron muchos los armadores que armaron sus naves para unirlas a la escuadra del rey, como ocurrió en la batalla de Tolón en 1744. También el corso sería un buen instrumento admitido  por las coronas borbónicas contra el inglés a la vez que serviría para mitigar los gastos de las campañas sobre las arcas reales. Hay constancia de que la Escuadra Mercante llegó a contar entre los años 1767 /1768 ( Con Carlos III) con 67 navíos además de los de Caracas y la Habana.

 Hoy me llega la noticia del hallazgo arqueológico, en las costas caribeñas de Colombia, de los restos del galeón “San José” hundido por la piratería inglesa en 1708

EL NAVIO DE PERMISO: “Un puñal hundido en el costado de la Carrera de Indias”, según la historiadora M. Alfonso Mola. No fueron pocos los problemas que trajo a la corona hispana esta concesión. Inglaterra, gracias a los tratados firmados en Utrech además del título de “nación más privilegiada” en el comercio colonial hispano, en 1713, recién firmada la paz, recibió el derecho de asiento de negros ( ya citado) y el navío de permiso. El primero le permitía el monopolio de tráfico de negros, a través de la Compañía del Mar del Sur. Con el navío de permiso, a través de la concesión del mismo por la reina Ana de Inglaterra a la mencionada Compañía del Mar del Sur (The South Sea Company, fundada en 1711), esta tenía derecho a enviar una vez al año un navío de 500 toneladas a las Indias españolas con mercancías libres de impuestos para Portobelo y Veracruz. En este negocio España debería obtener la cuarta parte de las ganancias y un 5 % de lo obtenido de las tres partes restantes de Inglaterra. Este navío violó de forma permanente la ley establecida, iba con más carga de lo estipulado no respetaba la frecuencia de los viajes y el contrabando, como aquí se reitera constantemente, era el factor constante. Alguien afirmó: «ningún asiento anterior había brindado a un poder europeo una avenida tan ancha de penetración legítima en el imperio español en América”. Las consecuencias: como el efecto de una gran corrosión para el poder español en América, la ruptura del monopolio comercial español con la Indias. Los ingleses encantados, porque además se restauraba un privilegio que era elegir al Juez Conservador (el nombrado por el rey para conocer privativamente en primera instancia de algunas causas relativas a extranjeros transeúntes. Asimismo, el designado por privilegio real para entender privativamente en los pleitos civiles de una comunidad o gremio. Funcionario instituido para la conservación de ciertos derechos, privilegios o bienes. que protegía a sus comerciantes) lo que significaba que por lo menos durante treinta años se mantendría el sistema de Flotas y Galeones y el régimen de puerto único. De esta manera Inglaterra se consolida como una gran potencia mercantil y para la corona hispánica lo que supuso, como ya sabemos, fue una caída de su monopolio en el comercio indiano, aunque eso si, y permítaseme la ironía, una quiebra legal. Inglaterra se hace prácticamente dueña del comercio americano a cuenta de estos navíos. Está al quite y entonces aprovecha la concesión del navío de permiso para aprovecharse y ejercer un  contrabando salvaje de tal forma que el barco, en muchas ocasiones, se hacía con nuevas mercancías, nuevos géneros, en alta mar provenientes de Jamaica, regresando de nuevo a puerto en donde estas mercancías eran intercambiadas. Operaciones calculadas con astucia con la visión de un ladino. Las cosas no podían seguir así, por tanto Patiño combate el contrabando con el corso , si los abusos de la Compañía del Asiento continuaban estaba dispuesto  a la suspensión del despacho del navío de permiso , incluso, a dar por finalizado el contrato del asiento a la vez que se muestra también dispuesto al impulso de la reconstrucción del poder naval español, como menciona Benjamín Keene, el representante inglés en la corte española: “Desde que he vuelto a este país he notado con gran disgusto los adelantos que hace Patiño en su plan de fomento de la marina española y de ello he hablado en casi todos los oficios que he tenido la honra de escribir” y añade: “Nadie está más convencido que yo que es acérrimo enemigo del comercio extranjero; y como tiene más conocimientos comerciales, y sabe los abusos que se cometen en las aduanas, mejor que los ministros antecesores suyos, nos molestará mucho más que los otros. Antes nos quejábamos de las dilaciones, lamentándonos sin cesar de la lentitud española; en el día hay que añadir la mala intención también, porque el ministro sólo se cuida de reformar y anular todas las medidas perjudiciales a España”. Con todos estos líos hay un enfrentamiento entre ambos países que duraría casi diez años (1739-1748) en donde está incluida la guerra de la Oreja de Jenkins (la del capitán pirata inglés Robert Jenkins. Y no olvidemos al gran Blas de Lezo), que finalizaría con la Paz de Aquisgrán en 1748, reinando Fernando VI. Las consecuencias de esta concesión fueron que, además del fin del monopolio, se introdujo la idea de la libertad de comercio. Más tarde, con el tratado de Madrid  de 1750, Gran Bretaña renunció al navío de permiso junto al asiento de negros a cambio de 100.000 libras, terminándose el comercio británico de la “ South Sea Company” en la América española. Así España recuperó totalmente el monopolio y el derecho de comercio con sus territorios americanos.
BLAS DE LEZO


La Corona, tal vez en un pecado de ingenuidad, había solicitado que los mercaderes españoles que comerciaban con Inglaterra tuvieran unas condiciones similares. La respuesta, y sin muchos miramientos, fue negativa. Así las gastaban los isleños.
En opinión de Geoffrey Walker, (Historiador de la Universidad de Cambridge) más allá del contrabando que los ingleses practicaban al amparo del mismo, la concesión del «Navío de permiso» implicaba «una relajación sin precedentes de los principios estrictos que durante siglos habían mantenido alejado del imperio español en América a todo comerciante», puesto que ahora podían comerciar legalmente con los súbditos americanos de la Corona española. Y aún peor, España se comprometía a «restablecer el referido comercio en conformidad y en pie de los antiguos tratados y leyes fundamentales de España tocantes a las Indias», lo que significaba el mantenimiento del sistema de Flotas y Galeones y el régimen de puerto único, al menos durante treinta años. (Margarita Eva Rodríguez García)


El contenido de esta concesión decía: «Demás de las expresadas condiciones, capituladas por la Compañía de Inglaterra, Su Magestad Catholica, atendiendo a las pérdidas que han tenido los asentistas antecedentes, y con la expresada calidad de que no ha de hacer, ni intentar la referida Compañía comercio alguno ilícito [...] ha sido servido de venir [...] en conceder a la Compañía de este Asiento un navío de quinientas toneladas, en cada un año de los treinta prefinidos en él, para que pueda comerciar con las Indias, en que igualmente ha de gozar su Magestad Catholica, de la cuarta parte del beneficio de la ganancia, como en el Asiento; y además de esa cuarta parte ha de percibir así mismo su Magestad Catholica un cinco por ciento de la líquida ganancia de las otras tres partes que tocaren a Inglaterra.» y «... no se podrán vender los géneros y mercaderías que llevare cada navío de estos, sino es sólo en el tiempo de la Feria; y si cualquiera de ellos llegare a Indias antes que las flotas y galeones serán obligados los factores de la Compañía a desembarcar los géneros y mercaderías que conduxere y almacenarlas debajo de dos llaves [...] para que los géneros y mercaderías referidas sólo puedan venderse en el expresado tiempo de Feria libre de todos los derechos en Indias». (R.Donoso Anes). No se puede regalar más. Este peloteo del Borbón hacia el reino británico era a todas luces indigno.

ALGO SOBRE EL ASIENTO DE NEGROS:  «el verdadero, El dorado del comercio», según Hugh Thomas.

Se le otorgó a la corona británica, junto con el navío de permiso, después del Tratado de Utrech, como “nación privilegiada” y como un tributo más de la corona hispana. También es cierto que en estos negocios hubo una especie de simbiosis a través de la cual los reinos ingresaban lo suyo: los ingleses por el negocio en si y el Borbón a través de los tributos que el tráfico generaba. El rey ingresaba un porcentaje  de la ganancia total de la compañía negrera. Con el tiempo se descubriría que estos asientos ocasionarían daños económicos en nuestro monopolio colonial con el consecuente debilitamiento de poder en las Indias.


Según la historiadora cubana Mercedes García Rodriguez  estos Asientos eran “contratas para la introducción de negros que la Corona española, ante su incapacidad mercante para desempeñar dicho tráfico, dejaba en manos de Compañías extranjeras o Coronas europeas”. Un total de 144.000 negros, piezas de Indias (sistema que se utilizó a modo de medida fiscal, en un asiento que se firmó 1663 con unos genoveses. La pieza de Indias o lo que es lo mismo, esclavos, a los que se les practicaba la carimba que era el marcado a fuego) era la cantidad autorizada para introducir en nuestras colonias americanas por un periodo inicial de 30 años (4800 por año). Debían ser negros de una medida de 7 cuartas, 1,70 cm aproximadamente, no siendo viejos ni con defecto físico (pero… ¿qué pasaba con los cargamentos con niños, adolescentes y ancianos…?) debiendo ingresar al erario hispano un abono estipulado. Fue una fórmula más para paliar la debilidad de las arcas borbónicas y que por supuesto favoreció a las potencias privilegiadas con el asiento. Francia también lo tuvo desde 1701 hasta 1713. Inglaterra transfirió el negocio, por mediación de su reina, Ana a la “South Sea Company” que a su vez se abastecía de otras compañías negreras inglesas que operaban en la costa africana. 



Curiosamente la compañía estaba autorizada para el arriendo de parcelas en Jamaica o Barbados, en donde se podía cultivar con el fin de  “refrescar y mantener la salud de los negros desembarcados” y así adquirir el mejor aspecto saludable para ser vendidos.

“[...] desde 1732 entregó a Lorenzo de Contreras a instancias del
Marqués de San Felipe y Santiago del Bejucal, un negro nombrado
Ignacio Carabali por valor ajustado de 300 pesos [...] que pagó en
azúcar en 1737 [...] y por ello se extiende certificado de venta real
y absoluta al dicho Don Lorenzo Contreras [...

 Los ingleses ya tenían una puerta falsa para introducir sus buques mercantes en las Indias. Un negocio en alza con movimientos de navíos, que en ocasiones alcanzaron la cantidad de 56 al año. Por este tratado, otorgado a esta corona en 1713 a cambio de reconocer a Felipe V como rey de España, Inglaterra despojó a Francia del monopolio del comercio de esclavos y obtuvo además una cláusula especial por la cual Felipe V, al que acababa de reconocer como Rey, autorizaba el navío de permiso, que funcionó prácticamente a modo de “autorización” para Introducir mercancía inglesa en los mercados americanos. Inglaterra pletórica. No era extraño que todos estos negocios fueran codiciados por las potencias europeas.


Fuentes:  Marina Alonso Mola,  J. Salgado Alba,  M.García Garralón,  Wikipedia,  A.Crespo Solana, Historia de España,  J.A. Crespo,  R.Donoso Anes,  M. Eva Rodriguez García,  M García Rodriguez.


Seguiré con la etapa borbónica.

GRANDES CRUCEROS VERSUS SEGURIDAD


QUEEN MARY



Una situación de emergencia altera sustancialmente las relaciones entre los miembros de la comunidad y provoca reacciones distintas a las normales en la población.(Pérez de Tudela)

El mundo de la navegación marítima ha evolucionado de forma exponencial en los últimos años, para mí, particularmente, fue la navegación satelital la que dio el gran salto. Pasamos de la utilización del sextante en las áreas donde la radionavegación por omega, loran, decca… no era efectiva, al actual sistema GPS con unos grados de aproximación que rayan la perfección. Asimismo  la construcción naval y la tecnología incorporada a los barcos para una mejor gobernabilidad y seguridad han logrado estándares de gran consideración. Mi vida profesional principalmente la desarrollé en el mundo de la industria petrolera, especialmente en sus diferentes tipos de barcos: gaseros, quimiqueros, grandes petroleros… y en el área de sus terminales. Puedo asegurar que los protocolos de seguridad que en todos ellos se llevaban a cabo no ofrecían resquicios de duda y no obstante hubo accidentes lamentables. Sin embargo la respuesta a estos, y desde los mismos hechos, siempre fue siguiendo lo más fielmente los mencionados protocolos. Las personas implicadas en los mismos eran conocedoras del medio y estaban entrenadas para afrontar cualquier emergencia e independientemente de cualquier signo de su personalidad no derivaron hacia respuestas fuera de lugar.

CRUCEROS:
TITANIC


Según Ricard Marí Sagarra y Alvaro Librán  “Crisis es cualquier situación creada por una amenaza de la que pueden derivar graves daños o la pérdida de vidas, bienes, intereses o imagen. Cualquier ruptura de la actividad rutinaria en el buque puede desencadenar una situación de crisis, con independencia de la naturaleza real o la gravedad de la situación inicial. Vulnerabilidad significa el grado de invalidez que tienen realmente las acciones preventivas y de protección establecidas en el esquema de seguridad del buque, tanto en el propio sistema como en los aspectos de la organización que todavía presente, frente a las amenazas y a los riesgos. En gran medida, las situaciones de crisis relacionadas con los accidentes marítimos (incendio a bordo, varada, vías de agua, etc.) son bien conocidas por la gente de mar, mientras que los aspectos que se incluyen dentro de lo que en inglés se denomina security no han sido tratados en la medida en que determinados acontecimientos ocurridos recientes lo requieren”.
Un crucero es un buque que por sus características constituye una entidad compleja que alberga en su interior un gran número de personas con diferente perfil: político, geográfico, racial, religioso, etario… y susceptibles de ver perturbada su actividad normal como consecuencia de una alteración sobrevenida por un determinado accidente que genera una situación de alarma. En realidad se le da el nombre de  CRUCERO a una clase determinada de buque de guerra dotado de alta velocidad y gran autonomía, con un desplazamiento superior a las 7500 tons.
Sabido es que desde la catástrofe del "Titanic", las administraciones han puesto el acento en la seguridad marítima y así nacieron instrumentos legales, convenios y tratados que impusieron normas y códigos para que esta seguridad no se viera relajada en ningún momento: SOLAS (International Convention for the Safety of Life at Sea)  el más  conocido de estos instrumentos que constituyó, junto con otros, una de las fuentes de las que se alimentaría la  OMI (Organización Marítima Internacional) organismo de la Naciones Unidas que promueve la cooperación entre los estados miembros en materia de seguridad y contaminación marítimas. Según fue pasando el tiempo y a través de acaecimientos ocurridos, naufragios, incendios, varadas… SOLAS fue añadiendo enmiendas (como la de 1983 que en su capítulo III prescribe que las embarcaciones de supervivencia se puedan poner a flote con escoras de hasta 20º por ambas bandas ) y se fue adaptando empíricamente a nuevas circunstancias. Así los nuevos buques diseñados para las distintas flotas fueron incorporando los instrumentos necesarios para que la seguridad tuviera su máximo nivel, superando su carácter poliédrico, con auditorías propias e incluso por encima de las normas internacionales codificadas en SOLAS  y por supuesto la ley estadounidense Cruise Vessel Security and Safety Act (CVSSA)
Tratemos de analizar ahora desde un medio hostil por naturaleza, en donde el aislamiento es determinante y en donde la seguridad pública, también, puede ser objeto de vulneración: Se han realizado cálculos de tiempos de evacuación en función de diferentes situaciones: factores de desplazamiento, “tiempo de toma de conciencia” o lo que es lo mismo, el tiempo que tarda el pasajero desde que conoce la situación de emergencia y su reacción; su velocidad etc . Estas funciones matemáticas dan como resultado que las posibles respuestas ante un determinado accidente varían según aparezcan  diferentes variables aleatorias, pero hay una variable muy difícil de considerar que es el comportamiento del individuo y como consecuencia su deriva hacia la multitud. Se considera que es, por tanto, inapropiado para ser utilizado como un modelo para predecir y simular  una evacuación de un buque de pasajeros dada la  gran dificultad  que esta conlleva.


LUSITANIA

El comportamiento individual:

 El psicólogo Manuel Fidalgo Vega dice, refiriéndose al plano individual: "La mayoría de las personas no han tenido la experiencia de hallarse ante una situación de peligro inminente y cuando esto ocurre algunas personas toman decisiones que incrementan el peligro para ellas y también para los demás. Así, los comportamientos que se producen van desde una actitud de calma hasta un verdadero pánico.
Parece un hecho constatado en la historia de los grandes siniestros que el miedo a morir ha causado muchas más víctimas que el siniestro mismo. Se afirma por ejemplo que, en caso de catástrofe de regulares proporciones, sea cual sea su naturaleza (incendio, explosión, inundación ... ), el pánico ocasiona más daños y víctimas que la catástrofe en sí. " y añade: " En las ciencias del comportamiento no existe un criterio simple que permita predecir al detalle la reacción de un individuo ante una situación crítica".
 ¿ Se contempla el comportamiento del individuo frente a una gran emergencia?.  En toda gran emergencia se produce una, también, gran desorganización social. El pánico (cuando se empuja, se derriba, se pisotea a personas y las salidas quedan obstruidas, cuando los individuos se comportan con más egoísmo y falta de consideración de lo que es común) produce contaminación en el seno de la multitud. No es un descubrimiento nuevo, la historia está llena de experiencias en multitud de escenarios.
Desde los campos de la psicología se han llevado a cabo estudios del comportamiento del individuo en situaciones de catástrofes, de emergencias, de caos, de pánico… y  hay un factor común en todos ellos: según sea el perfil de este individuo: personalidad, liderazgo, sexo, edad, estado físico, nivel de formación, grado de gregarismo,…  así va a ser su repuesta en cada una de estas situaciones. El factor tiempo también es determinante a la hora del comportamiento en el momento de decidir, un espíritu altruista frente al egoísta: predomina el instinto de supervivencia y el egoísmo si el tiempo es limitado; y sería la moral  y la ética si ese tiempo da lugar a que sea consciente de estas. El científico Benno Torgler, de la Universidad Tecnológica de Queensland, Australia, afirma que es el factor tiempo el que determina el comportamiento de las personas en momentos críticos Teniendo en cuenta además que, por regla general, salvo el caso de los profesionales, los individuos implicados en los escenarios de la emergencia, de peligro inminente, carecen de experiencia porque unos ejercicios rutinarios no generan cambios sustanciales en el comportamiento salvo que exista la coordinación de un líder formado y que en el momento de esa emergencia pueda ejercer su rol , porque hay que tener en cuenta que la emergencia en si no se puede idealizar. Va a ser, por tanto, muy difícil, por no decir imposible, determinar el comportamiento del  conjunto de estos  individuos integrados en una masa y por tanto el contagio de sus reacciones negativas ante la situación de peligro evidente e inminente y las respuestas que se generan son las de miedo, ansiedad, angustia, pánico ... con efectos de conmoción, que induce a la paralización y  agitación y por tanto a un total descontrol.

EASTLAND


La multitud:  

Según Manuel Fidalgo Vega  "La historia está marcada por sucesos en los que una multitud de personas, ante una situación crítica de emergencia (incendio, explosión, derrumbe, actuaciones masivas desordenadas de individuos en las que no había aparentes motivos que las justificasen ... ), ha provocado con su comportamiento que dicha emergencia se resolviera con desgracias mucho mayores de las razonablemente esperadas para las personas y las cosas". 
La reacción del grupo es el resultado de lo individual. Como consecuencia del pánico (que aparece cuando el movimiento hacia la huida se entorpece) producido en las grandes emergencias y catástrofes se acusan efectos negativos en los individuos y colectividades como la de posturas totalmente egoístas que derivan a que el resultado de la emergencia o catástrofe sea más negativo.  “Realmente, la concentración de pasajeros a bordo conlleva una amenaza que se puede desencadenar en cualquier momento. La multitud  es intelectualmente inferior al individuo aislado, por tanto se maneja mejor aunque también carece de espíritu crítico”  (fuente R.M. Sagarra y R. Santalices)

EASTLAND

Los medios técnicos están a la vanguardia y de hecho hoy en día, la seguridad de los grandes cruceros está en las cotas más altas del mundo marítimo, sin embargo es necesario un estudio más profundo del comportamiento de las personas, el factor humano, y si tenemos en cuenta que ante una gran emergencia en alta mar, un medio hostil por naturaleza, cualquier embarcación, sea de la categoría  que sea, siempre será mucho más vulnerable porque en tierra firme los medios de auxilio siempre ejercerán una función más inmediata y eficaz que los del propio buque, siempre susceptibles de estar expuestos a los efectos de la emergencia. Sin olvidar la exigencia de una total implicación de las tripulaciones como columnas sólidas sobre las que se apoyará el pasajero.

ESTONIA


El proyecto LYNCEUS2MARKET Cuyo  principal objetivo es desarrollar una red inalámbrica que permita al oficial responsable de la seguridad del buque conocer la ubicación de cada pasajero para una evacuación segura en caso de emergencia. Pero también permite monitorizar en tiempo real multitud de datos relativos a la emergencia; desde el estado de salud de un pasajero, hasta datos sobre un incendio a bordo, niveles de agua, etc. Así mismo, proporciona a los maquinistas información vital para un mantenimiento adecuado y la optimización de los procedimientos y operaciones a bordo de los buques.En su reunión celebrada en Limasol contempla:
1. Chalecos salvavidas localizables que pueden proporcionar la ubicación de pasajeros en tiempo real durante la emergencia
2. Detectores de humo inteligentes que también actúan como estaciones base de un sistema de localización a bordo.
3. Pulseras localizables innovadoras capaces de enviar los datos de actividad para el equipo de gestión de emergencias.
4. Nodos sensores de fuego y de monitoreo a escala de inundaciones a bajo costo.
5. Nuevos dispositivos de alistamiento de mano para la identificación automática y el conteo de pasajeros durante una evacuación.
6. Tarjetas llave de cabina inteligentes y localizables.
7. Software de apoyo a la decisión inteligente capaz de fusionar todos los datos de localización y actividad del desastre para proporcionar un sistema integrado de visualización en tiempo real, recuento de pasajeros y sistema de apoyo a la decisión de evacuación.
8. Innovador sistema instalado en un avión no tripulado lanzado desde el barco o de la costa para la localización de personas en el mar en los primeros momentos y también para ayudar a las operaciones de búsqueda y rescate cuando el accidente se produce en condiciones extremas, de noche o en una ubicación remota.
9. Radares montados en barcos de rescate de bajo coste para la localización de personas en el entorno de los buques.                                                                                      (Fuente LYNCEUS2MARKET)



OASIS OF THE SEAS



ALGUNAS DE  LAS GRANDES CATASTROFES :
Titanic:    14 de abril 1912, colisión contra un iceberg………………………….    1517 víctimas
Lusitania:  7 de mayo 1915, torpedeado………………………………………...    1185      "      
Eastland:  24 de julio de 1915 gran escora en puerto…………………………...      845      "           
Mv DªPaz: 20 diciembre 1987 colisión con petrolero…………………………...    4341      "       
Estonia:    28 septiembre 1994 negligencia tripulación……………………….....      852      "      
Durante las guerras mundiales fueron muchos los buques de pasaje que sufrieron sus consecuencias con la pérdida de muchísimas vidas humanas.

Cierto es que la seguridad que se aplica a los buques de pasaje es la más exigente, como ya cito anteriormente, pero considero que esta seguridad debe estar complementada con una continua investigación en demanda de encontrar las mejores respuestas al comportamiento humano en el seno de una gran emergencia, sin relajar las exigencias para unas tripulaciones implicadas en las misiones que tienen encomendadas a la hora de la gran resolución.


LA DECADENCIA MARITIMA DE LOS AUSTRIAS MENORES




Considerando el concepto de “poder naval” como el conjunto de industrias navales, marina de pesca, marina mercante y marina militar, en el siglo XVI España mantenía todo su esplendor. En el siglo siguiente todo se fue al garete. Si el comercio marítimo decae, no tiene sentido una armada que proteja sus flotas mercantes, como le ocurrió al ministro francés Colbert cuando creó una marina militar que, según la doctora en historia Guadalupe Chocano Iglesias, rápidamente se volvió decadente. Esa fue la tendencia del siglo XVII.

Desde un punto de vista económico el siglo XVII fue nefasto en la historia de España, aunque paradójicamente en las artes y las letras no fue así, el Siglo de Oro se mantenía presente. Había un imperio decadente en el que se hacía lo imposible por conservarlo, como afirma Modesto Lafuente, autor de la Historia General de España   Reinaban los Austrias Menores y no se puede decir que hubiera alguno de ellos que se preocupara con responsabilidad de gobierno por la situación del país. Si no eran débiles de carácter lo eran de salud  o abúlicos, amantes de deportes y caza pero relajados de sus obligaciones de gobierno y por comodidad o forzados por su falta de bríos las pusieron en manos de  sus validos: Duque de Lerma, Conde duque de Olivares, Juan José de Austria, que cogieron las riendas del poder y lo administraron a su libre antojo. Fue, precisamente el Conde duque de Olivares el que tomando represalias contra los ingleses y holandeses por los continuos ataques a las flotas de Indias prohíbe todo comercio con estos países a los que más tarde añadiría  Francia y países protestantes y se empeñó en acabar con la navegación comercial holandesa en España creando un Almirantazgo totalmente ineficaz que no sirve para proteger la libre navegación de nuestros mercantes. El poco comercio exterior que había quedó hecho un espejismo habiendo economías como la gallega, que se vieron resentidas gravemente por todo esto, por las acciones piráticas y de corsarios y por los impuestos .Por otra parte, los ingleses, dueños de las rutas marítimas desde finales del siglo XVI, no dejaron de entorpecer la navegación de nuestros pocos barcos en sus viajes con el norte de Europa. Aquel Almirantazgo brilló por la total carencia de eficacia que redundaría en una ausencia total de confianza por parte de los mismos mercaderes y, como no podía ser de otra forma, la gestión marítima con disposiciones sobre construcción naval y estímulos a la navegación se convirtió en papel mojado, la flota mercante languidecía inevitablemente empobrecida (sin embargo, según José Luis de las Heras Santos,  gracias a las universidades de mercaderes, que como corporaciones gremiales que eran, pudieron, en las plazas marítimas, activar la conservación de puertos y la creación de escuelas de navegación y pilotaje). Lo contrario de las marinas de guerra inglesas y holandesas que gracias a sus buenas marinas mercantes se podían abastecer de ellas en casos de conflictos bélicos. Por tanto, si no había comercio exterior tampoco había marina mercante. Ese era el cuadro que se exhibía en aquella época.


Gracias a los conflictos internacionales e internos, rebeliones, políticas pacifistas, regresión demográfica…la decadencia se aceleró y España cayó en un pozo sin fondo con escasas luces de recuperación. Cervera Pery escribe en su MARINA MERCANTE Y ARMADA: ANÁLISIS DE UNA INTERRELACION: “A principios del siglo XVII Tomé Cano (*) apunta que en la Marina Mercante "todo se ha consumido y apurado como si de propósito se hubieran puesto ello". Razonamiento agravado sobre todo en los reinados de Felipe III y Felipe IV, en que reducida la nación a un comercio corto y  pasivo, fueron cayendo en desuso todas las disposiciones encaminadas al fomento de la navegación y construcción naval y sólo se mantendrá débilmente el privilegio de preferencia de carga para los buques españoles sobre los extranjeros, privilegio ineficaz por otra parte, pues apenas había barcos cargadores que pudieran disfrutarlo”. Con Felipe III se establecen las Ordenanzas para las Armadas del mar Oceano y flotas de Indias (1606) que, como dice la profesora Magdalena Pazzis: “…supuso un punto de arranque de medidas encaminadas a la mejora de la situación y condiciones de los Pilotos y Capitanes…” Había preocupación por la deficiente preparación de estos y hubo un propósito para darles buena instrucción. Los enfrentamientos con Holanda y sus aliados dieron al traste con todas estas buenas intenciones.

(*)Tomé Cano era natural de Garachico (Tenerife). Fue Capitán Ordinario del rey Felipe III. Su labor fue muy destacada en lo tocante a la construcción naval. Con sus 54 años de navegación adquirió una gran reputación. Vivió en Sevilla en donde ostentó la plaza de Diputado de su Universidad de Mareantes. Se preocupó por lo marítimo y sus gentes, al rey pidió gracias y exenciones para calafates, carpinteros, marineros y Pilotos “ porque a la gente de mar había que alentarla”. Su obra destacada sobre la construcción naval fue “ARTE PARA FABRICAR, FORTIFICAR Y APAREJAR NAOS DE GUERRA E MERCHANTE” que dedicó al almirante Diego Brochero, fue considerada “la primera forma de fabricar reducida a reglas que hasta la fecha se había inventado y que la hallaban cierta y verdadera y como de persona de tanta experiencia en el arte de navegación”


 El poder español sobre Hispanoamérica no se podía sustentar. Inglaterra, Francia y Holanda permanecían constantemente al acecho de cualquier debilidad de la corona, y había muchas. Reinando Felipe IV, en 1628, se produjo uno de tantos hechos que se repetirían a lo largo de  aquella época: la flota de Nueva España con un cargamento de metales preciosos que se valoró en cuatro millones de ducados fue capturada, frente a la bahía de Matanzas (Cuba), por el pirata holandés Piet Heyn. Así, con estas hazañas y otras parecidas, los holandeses llegaron a pensar que Hispanoamérica era suya.  

Durante el reinado de Carlos II “El Hechizado”, el más débil de salud y con menos luces por culpa de la consanguinidad, gracias a algunas ayudas se produjo una incipiente recuperación de la Marina Mercante y del comercio,. No obstante este comercio, y sobre todo el exterior, no dejó de ser deficitario, el comercio colonial estaba en manos extranjeras. La situación de la Casa de la Contratación era de máxima decadencia, en franco descontrol; el fraude a la orden del día gracias a la gran presión fiscal impuesta (almojarifazgo de Indias, avería…).La bahía gaditana era un foco abierto de contrabando. En un totum revolutum que encerró la gran crisis que existía: política, social, económica y demográfica, se encierra el gran secreto de esta depresión. La escasez de Pilotos era evidente, se contrataba a extranjeros y según ciertas ordenanzas se pedía que, salvo en caso justo, no se les debería despedir. Es en este reinado cuando en  1681, por Real Cédula y a instancia de la Universidad de Mareantes, financiado por los impuestos sobre los viajes de buques mercantes en la carrera de Indias, se crea el Real Colegio Seminario de San Telmo de Sevilla para la formación profesional de los Marinos Mercantes: “… para que se recojan a los muchachos pobres naturales de estos reinos y en él sean educados en el arte del Pilotage, Artillería y Marinería, para que así haya en abundancia gente de mar, Artilleros y Pilotos expertos”. Pilotos que por supuesto tripularían también buques de guerra.
Colegio de San Telmo


Los objetivos de estos Austrias no eran otros que controlar el patrimonio de las dos casas austriacas, de la Iglesia católica intocable en lo tocante a sus intereses y la defensa militar del monopolio comercial con América.
Lamentable era el estado de la Armada en esta época de finales del XVII que estaba formada por múltiples armadas de carácter eventual, según las circunstancias. Los piratas eran tan devastadores como los huracanes. Durante la última década de este siglo XVII las flotas de Indias dejaron de salir con la regularidad que antes tenían, tanto es así que solo hubo siete salidas en un periodo de nueve años, desde el 1690 a 1699 y ya, mas tarde, la guerra de Sucesión provocaría su interrupción.
 En 1700 la situación no es que fuera boyante porque de las mercancías que se embarcaban para América tan solo el 5% eran españolas. "Los armamentos navales de este período, Dios sabe cómo se hacían y proveían, pero no es misterio que bajo la presión abrumadora de las circunstancias se prefieran en bajeles, los muchos a los buenos. De aquí la precipitación con que se lanzaban al mar, sin elementos para resistir su embate; de aquí las levas de gentes refractarias a su servicio tan opuesto a sus hábitos, en reemplazo de marineros que la costa despoblada no proveía; de aquí también que sin conocimiento de aptitudes, se otorgara como merced a pretendientes o andantes en Corte el mando conseguido por favor, y de todo ello el conjunto más lastimosos que haya tenido nunca el nombre de Marina"


Con las firmas de tratados con Holanda, Francia e Inglaterra, la presencia extranjera en nuestros territorios de ultramar propició el comercio europeo pero a su vez el germen del contrabando se hace cada vez más pronunciado

EXPOSICIÓN FLOTANTE A LAS AMÉRICAS DEL SUR Y UN GRAN HOMBRE.


                            
Con el fin de promocionar los productos españoles allende ultramar surge un hombre: Fernando Casani y Díaz de Mendoza, que impulsado por los resortes de esta gran idea no tiene reparos en arriesgar gran parte de su fortuna promoviendo el gran desafío de hacerlos  llegar al otro lado del Atlántico a través de una Exposición Flotante. Es así como decide adquirir la propiedad de un buque con el fin de acondicionarlo para estos fines. El buque sería el “Claris” que pasaría a llamarse “Conde de Vilana”.
Conde de Vilana



El día 26 de abril de 1888 se inaugura en el puerto de Barcelona la exposición flotante a bordo del vapor “Conde de Vilana”  destinada a llevar los productos españoles a los países sudamericanos de Uruguay, Brasil y Argentina, visitando previamente los puertos españoles  como Tarragona, Valencia, Cartagena, Málaga, Cádiz y Las Palmas.

Vapor "Conde de Vilana"


 El espíritu que llevó a Fernando Casani y Díaz de Mendoza, conde de Vilana (1847-1909) primer titular de este título nobiliario pontificio creado por Alfonso XII, su promotor, fue “estrechar con el vínculo del trabajo lo que poderosas flotas, temibles por los formidables aprestos de guerra que conducían no hicieron mas que separar” y provocar la aproximación con los países latinoamericanos a la vez de fomentar el comercio con los mismos, mostrando a estos: productos de los campos de la industria, la agricultura, arte y artesanía, armas de la fábrica nacional de Toledo, la industria tabaquera como la Compañía General de Tabacos de Filipinas y hasta el famoso “Anís del Mono”. Dicha exposición respondía a tres fines según el conde de Vilana: ” 1. La adquisición de mercados donde son de primera necesidad nuestros productos 2. La unificación de marcas que acaben con la falsificación ruinosa que en diversas naciones de Europa se practica con grave detrimento de nuestros intereses, y 3.° El pacto de condiciones para establecer el cambio y giro mutuo entre España y aquellas Repúblicas para desembarazarnos del tributo que por este concepto pagamos á Inglaterra.
 La Exposición flotante pretendía que España se pusiera  en la primera fila del movimiento europeo, pero también, de forma solapada, contemplaba un espíritu como de compensación por el afán de dominio de las antiguas expediciones guerreras.


Para participar en dicha exposición se debería solicitar permiso a la gerencia de la Comisión creada ex profeso para la misma. Estas mercancías se almacenarían como en tránsito en el almacén general. El acarreo de los productos será de cuenta de los expositores. Serían rechazados los productos mal acondicionados. Los caldos se prepararán para que se conserven en buenas condiciones en aquellas latitudes… siguen una serie de normas para que no haya dudas sobre los principios que rigen todo el proceso de esta exposición, como inspecciones e instrucciones adecuadas, sin escatimar detalles de confort y comodidades para su mayor esplendor. Dentro de la Comisión Expositora están el Conde, el Capitán y los Pilotos aparte de representantes de las Cámaras de Comercio y de la prensa.

El conde de Vilana, el Capitán Sr.José Torras y Ferrer y otra personalidad

Este gesto del Conde de Vilana no fue acogido de la misma manera por todo el mundo, hubo gestos de apoyo, se pretendió, con escaso tino, compararla con las exposiciones de Barcelona y Paris,  pero también  hubo burlas y juicios pobres como el que apareció en el Diario de Murcia de la época en carta enviada a su director y de la que a continuación transcribo una parte: “…soy tan español que queriendo que el nombre de mi patria quede a la altura que merece, he dicho y digo que la Exposición Flotante es deficiente porque no nos acredita en ninguna parte… llamo cacharro al “Vilana” porque cacharros se suele llamar a los tratos viejos y ese barco fue construido en Glasgow 1860( lo que este señor no llegó a saber es que este buque llegó a celebrar casi su primer centenario con vida) . Se llamó primeramente “Hecla”, después en poder de otro dueño lo bautizaron con el nombre de “Claris” y hoy en manos de nuevo amo se llama como todos sabemos…”
De cualquier forma la exposición fue reconocida como un éxito en los mercados sudamericanos.
El “Conde de Vilana” parte de Barcelona el 12 de Mayo y está en Buenos Aires el 28 de Agosto, habiendo hecho escala antes en Montevideo después de una travesía desde Las Palmas de veintiún días.


Medalla conmemorativa

EL BUQUE: 130 m. de eslora, 10,76 de manga y 7,30 de puntal. Su máquina es de 1.200 caballos, velocidad de 12 á 13 nudos , capacidad de 2.300 t. Fué un barco de la Cunard con el nombre de “Hecla”. En 1882 pasa a la Compañía Catalana de Transportes Marítimos con el nombre de “Claris” y comprado por 125.000 pesos. La compañía quiebra, queda amarrado en Liverpool y en 1888 lo adquiere el conde de Vilana para la exposición flotante de 1500m3 y toma el nombre de “Conde de Vilana”. Pasa por diferentes dueños en Argentina y finalmente es desguazado el año 1954


Cuando era el "Hecla"

Y es, precisamente en el verano de 1955  cuando el Ministro de Comercio, Sr. Arburúa, ordena organizar una Exposición Flotante de productos españoles, que llevara la muestra a diversas naciones del continente americano. En  octubre de 1955, se creó la Comisión Interministerial Organizadora de la Exposición Flotante Española, para llevar a cabo toda la organización de la Exposición teniendo que resolver prácticamente los mismos problemas que los del “Conde de Vilana” como los de adaptación, selección, clasificación, etc. Se elige para esta exposición el buqe “Ciudad de Toledo”, de Trasmediterránea, que se encontraba en ultima fase de construcción (al contrario que el “Conde de Vilana” que algunos lo consideraron un “cacharro).
"Ciudad de Toledo"  (Imagen de Trasmeships)


      El 5 de agosto de 1956  Franco en compañía de varios ministros inaugura la Exposición en el puerto de Pasajes. Este mismo día sale a navegar y visita los puertos de Bilbao, Lisboa, Tánger, Huelva, Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, Río de Janeiro, Santos, Montevideo, Buenos Aires, Bahía, Recife, La Guaira, Barranquilla, Cartagena de Indias, Colón, Puerto Limón, Veracruz, Tampico, Nueva Orleáns, La Habana, Santiago de Cuba, Puerto Príncipe, Ciudad Trujillo, San Juan de Puerto Rico, Casablanca, Ceuta, Melilla, Valencia finalizando en Barcelona el 22 de diciembre de 1956.Fueron 31 puertos de 16 países los que visitó en este histórico periplo con unos dos millones y medio de visitantes aproximadamente.
.